Iker Aizkorbe

Iker Aizkorbe

Iker AizkorbeGALcvWEB
58x58 cm350€
42x42 cm250€
29x29 cm150€
21x21 cm75€
Edición limitada de 25 copias
Papel Hahnemuhle Photo Rag 380
Tintas pigmentadas Epson
Incluye certificado homologado
El tamaño incluye margen blanco de 1 cm
ampliar información · consultas a autor
comprarcancelar
Una puerta a la luz
Bailarinas del bosque
Crocanti
Curvas al infinito
En la jungla
Craquelado
Ad infinitum
Corazón alado
Luces de otoño
Lágrimas doradas
Milhojas
Fibonacci
Nieva sobre el dorado
Chupitera
Valle en espiral
Alto voltaje
Misterio
Primeros rayos
Lago helado
Pinturas de hielo
5 bajo cero
Cielos pintados
Iker AizkorbeGALcvWEB

 

Iker Aizkorbe Agirre, Aretxabaleta (1976)

Desde bien pequeño, y por instinto natural, la curiosidad por la naturaleza me ha fascinado, hasta tal punto en que, todo lo relacionado con ella era, en aquel entonces, algo "juguetón". Libros, documentales (destaco "El hombre y la tierra" de Félix Rodríguez de la Fuente), cualquier paseo por bosques o montañas,... me servía para alimentar mi curiosidad y conocer, cada vez más, el entorno que me rodeaba.

La pintura y el dibujo también me acompañaron desde que fui capaz de trazar sobre cualquier superficie. Dibujos, pintura, color,... eran un atractivo que, los días en los que no podía salir a disfrutar de la naturaleza, me mantenían entretenido.  

Ambas, naturaleza y pintura, se fusionan con la fotografía y, hoy en día es en ella donde encuentro una vía de escape y disfrute. La libertad que siento cámara en mano, y rodeado de naturaleza, me evade de los problemas y el estrés en el que estamos, casi inevitablemente, sumergidos hoy en día. Cuando pongo el ojo en el visor e intento crear una imagen, no tengo nada más que la foto que quiero tomar en mente, y la libertad que me da ese momento no es comparable a nada.

Empece a fotografiar allá por el 2009, cuando una cámara llegó a mis manos en forma de regalo. Hasta entonces nunca había tenido una, más que nada, por el "miedo" a no conseguir tomar el control de la misma; tantos botoncitos "acojonaban". Pero una vez cámara en mano, y tras aprender el funcionamiento de la misma, dependía de mi la curva evolutiva. De forma autodidacta, y con algún que otro cursillo de formación, he ido evolucionando en este mundillo que me tiene atrapado. La práctica constante ha sido determinante para llegar a manejar la cámara casi de forma intuitiva.

Hoy en día sigo disfrutando de la fotografía como lo hace un niño saltando sobre un charco de barro. Tengo varios proyectos en mente que, con el tiempo, saldrán a la luz. Mientras tanto voy haciendo camino, sin presionarme pero sí exigiéndome al máximo, para que los frutos sean por lo menos para mi, tan placenteros como cuando de niño pintaba y disfrutaba de la naturaleza.

 

 

Comprar
creado en Bluekea