“Tête Blanche”

La alta ruta Chamonix-Zermatt es una de las travesías emblemáticas que se pueden hacer en los Alpes.

Era julio del año 2001 y varias borrascas con fuertes vientos nos acompañaron en las primeras jornadas de esta impactante aventura. La noche anterior, ya en la Cabaña de Berthol, el cielo comenzó a despejarse a la vez que el vendaval intensificaba su fuerza. Al llegar a Tête Blanche, uno de los lugares más altos de la ruta con 3700 metros,   la nieve fresca estaba completamente venteada y dibujaba fuertes diagonales hacia la cima. Me retiré de la huella para evitar encuadrarla, y acercando la cámara al suelo intensificaba las potentes líneas y el punto de fuga de la imagen. Monté el 24 mm. y apoyé la cámara en mi piolet mientras cerraba diafragma y esperaba a que se posicionara la cordada que nos precedía en el punto deseado. La silueta del Dent d´Herans y la cresta del Pollux  completaba la composición.

Nikon F-801s con Nikkor 24mm. f2.8. F16 y 1/125 seg. Película Fuji Velvia 50 y piolet usado como trípode.

Esta fue una de mis primeras fotografías publicada y premiada en concursos de prestigio. Y en los últimos años he pensado mucho en ello. ¿Qué hace de esta imagen algo especial y diferente? La única respuesta que encuentro es esa nieve venteada dibujando diagonales hacia los alpinistas con la luz de la mañana incidiendo lateralmente y aportando volumen y cierta textura. He pasado por este mismo lugar un par de veces después, y no había ninguna posibilidad de hacer algo parecido.

Todo esto me lleva a pensar en  la suerte, que en fotografía como en casi todos los aspectos de la vida, puede sonreírnos o despreciarnos. Sin el vendaval de la noche anterior esta imagen no existiría, sin las borrascas de los días precedentes probablemente tampoco.

Suele decirse sin embargo que la suerte hay que buscarla, que hay que estar ahí… y es cierto que cuanto más tiempo pasemos en entornos naturales con nuestras cámaras más probabilidades tendremos de que ocurra algo y conseguir una visión original y creativa. Pero ni las borrascas ni los vientos ni las nubes podemos controlarlas, por fortuna. Ni las aplicaciones más avanzadas pueden predecir ciertos fenómenos ni ciertas composiciones naturales, el azar sigue marcando nuestro destino. Y la intuición puede ser una herramienta más que debemos poner en valor.

Aquí reside la magia del momento.

 

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2 respuestas a “Tête Blanche”

  1. Cesia Galvez dijo:

    Felicidades ! Una foto preciosa y agradesco que compartas la motivacion a buscar el momento perfecto , creo que esfuerzo y perseverancia son la clave para llegar a ver estas bellezas y captarlas , Felicidades !!

  2. Maria dijo:

    Que preciosidad, me encanta salir a la naturaleza y despistarme con la fotografia.
    Gracias por compartirlo.

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