La puesta en escena de un concepto poético.
La escena la construyo en cenital, desde arriba, enfocando hacia un cristal colocado en horizontal a medio metro del suelo. Sobre ese cristal creé un pequeño paisaje: A la izquierda y con musgo en su base para simular la hierba crecida, coloqué una rama seca que sugiere un árbol en sus últimos días. En el resto de la escena, esparcí pequeñas hojas rojas sorprendidas al vuelo.
Bajo el cristal y sobre el suelo, coloqué una tela negra para hacer desaparecer cualquier referencia al espacio real, logrando que la escena quede como “suspendida en la oscuridad”.

Roberto Perrino
Con la luz decidí qué partes del paisaje permanecen quietas y cuáles podían moverse. Y aquí está la primera de las dos claves, la luz.
Desde el suelo y a una altura de 15cm, iluminé toda la escena con cuatro puntos de luz a 45º hacia arriba. Dos de ellos eran flashes a izquierda y derecha, encargados de congelar los tres elementos del paisaje. Los otros dos puntos de luz eran luces continuas (LED), colocados arriba y abajo para iluminar solo las hojas al viento y parte del musgo, pero nunca iluminando el árbol, pues éste debía quedar inmóvil como un testigo del paso del tiempo.

Roberto Perrino
Opté por un diafragma cerrado para que todo el volumen del “árbol” estuviera enfocado y configuré una larga exposición de unos cuatro segundos. En el momento del disparo, el flash fija la escena en un instante preciso, pero la cámara aún sigue con el diafragma abierto. Y es aquí la segunda clave de la fotografía…, durante esos segundos extra, muevo el cristal suavemente con las manos, y es entonces cuando ocurre la magia: Como al árbol no le llega la luz, éste no llega a pintar, mientras que las hojas, iluminadas por la luz continua de los LED, dejan su rastro dibujando pinceladas de viento.

«El Ocaso del Otoño» – Roberto Perrino © 2025
Siento que el resultado es un otoño tardío, con unas hojas barridas por el viento y un árbol que ya lo ha perdido todo. Una imagen que no pretende ser realista y sí emocional, donde no oculto la técnica, sino que la pongo al servicio de la poesía.
Roberto Perrino – Enero 2026
