Fotografías que marcan: Layers of Autumn (Uge Fuertes)

Vengo de la fotografía de “gran paisaje”. Durante años disfruté acudiendo a las localizaciones más atractivas a perseguir el momento: la luz más espectacular, el motivo y la composición más atractiva y absolutamente todo a foco, para conseguir unas fotografías vistosas, que suelen gustar al público en general.

Sin embargo, después de unos años podía llegar a decir que me sabía a poco. Ya tenía los “paraísos cercanos” de todos los colores, la motivación iba cayendo y las preguntas iban surgiendo.

Suelo mirar con atención las galerías de los concursos de prestigio. Me gusta disfrutar de los trabajos que se pueden contemplar y siempre se aprender algo. Aquel año, entre los finalistas del BBC Wildlife Photographer of the Year, quizá uno de los concursos más prestigiosos de fotografía de naturaleza, se encontraba una fotografía de Uge Fuertes. Layers of Autumn.

La fotografía me atrapó. Unos humildes cardos iluminados por la luz, posiblemente del atardecer, y un fondo de colores vivos de un bosque en otoño. Uge juega con la profundidad de campo creando diferentes capas que nos hacen viajar a lo largo de toda la imagen. ¡Qué fotón!

Y surgieron las preguntas: ¿cómo Uge ha creado esta fotografía tan potente en un campo de cardos en el que yo, posiblemente, no hubiera ni sacado la cámara? ¿Por qué todo tiene que estar a foco en un paisaje?…

Fueron preguntas que abrieron nuevos frentes, nuevos elementos para disfrutar, perdiendo el miedo a romper con muchos cánones (muchos de ellos autoimpuestos).

Como después pude leer en su libro “Imaginando Mundos” (más que recomendable), se trataba de jugar como un niño con los elementos que podría encontrar, jugando con las “piezas del puzle”. Y desde entonces la Fotografía se ha convertido en un juego divertido y, a la vez, exigente. Las preguntas siguen ahí, o surgen nuevas, y nos empujan a avanzar.

No fui al único al que impactó esta fotografía. Unos meses después estaba con Iker Aizkorbe e Imanol Zubiaurre haciendo tiempo para entrar en una exposición, y había un campo de cardos helado. Teníamos los equipos en el coche y, la verdad, apetecía más tomar un café que andar por allí. Y en esas estábamos cuando Iker, que es un guindilla, apareció con la mochila diciendo lo de ¡Venga! ¿qué haría Uge en este campo de cardos?”. Fue una mañana inolvidable, pero esa es otra historia 😉

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